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Avanzando hacia el 2030: Así transformamos la agricultura en Centroamérica durante 2025

Alineados con nuestra visión 2030, presentamos los avances y logros consolidados durante 2025 en Centroamérica. Nuestro objetivo es impulsar la transformación sectorial de las cadenas de valor, asegurando que la producción agrícola sea un negocio viable, inclusivo y sostenible. A continuación, compartimos cómo estamos haciendo realidad este compromiso a través de nuestros tres pilares estratégicos.

Fincas rentables y resilientes al clima 

Transformar el campo centroamericano significa devolverle su valor. Para lograr que la agricultura deje de ser sinónimo de subsistencia y se convierta en un medio de vida digno, en 2025 enfocamos nuestra estrategia en la base del cambio: el productor. Acompañamos a los productores en la adopción de prácticas agrícolas regenerativas y con una clara visión de negocio, garantizando fincas que cuidan del medio ambiente mientras aumentan sus rendimientos y aseguran su sostenibilidad a largo plazo.

Uno de nuestros grandes hitos fue la innovación en la salud del suelo y la resiliencia genética en la región. Por un lado, impulsamos la adopción de bioinsumos mediante el uso de biocarbón; en Guatemala, nos aliamos con Volcafe para capacitar a técnicos en la transformación de biomasa residual para un café más sostenible, mientras que en Nicaragua implementamos con éxito este modelo en parcelas de cacao junto a Ritter Sport, logrando reducir emisiones y aumentar cosechas. Historias como la del productor nicaragüense Don Toñito demuestran el poder de estas técnicas para movilizar comunidades. Por otro lado, y como detallamos en nuestra nota sobre innovaciones para la caficultura, en alianza con ØNSK implementamos técnicas de injertación de café en Nicaragua, para desarrollar plantas más fuertes, resistentes a enfermedades y adaptadas al cambio climático.

El monte se va poniendo más verde y las plantas aguantan mejor el verano. Antes, muchas flores no cuajaban y se perdían; ahora los frutos crecen fuertes.

Don Toñito, productor nicaragüense de cacao.

Para escalar estas Prácticas Climáticamente Inteligentes (CSA), el programa Asómbrate logró un alcance masivo al capacitar a 12,500 productores a través de una red de cooperativas aliadas y el modelo de Entrenador de Entrenadores. A través de intercambios metodológicos que simulan desafíos reales en el campo, impulsamos una cultura de aprender desde la experiencia para transformar la toma de decisiones. Esta estrategia, complementada con un rediseño inteligente de las fincas mediante sistemas agroforestales que protegen los cultivos de las variaciones climáticas, asegura además el relevo generacional; un ejemplo de ello es la formación de jóvenes como promotores de abonos ecológicos en Honduras, donde nuevos líderes ya guían la transición ecológica en sus comunidades.

Ecosistemas de servicios prósperos

Para que la rentabilidad sea sostenible, conectamos a los productores con servicios técnicos, financieros y digitales, integrándolos activamente en los mercados de carbono y cadenas cero emisiones.

El análisis de datos se ha convertido en el mejor aliado del campo. En 2025, capacitamos a nuestros equipos y redes locales en el uso de herramientas globales para gestionar la huella de carbono en la agricultura. Este conocimiento digital permitió validar prácticas con socios comerciales, avanzando hacia la sostenibilidad mediante la agricultura regenerativa, en la que 100 fincas de la cooperativa Capucas en Honduras (junto a Matthew Algie) recibieron planes de mejora personalizados con el apoyo de drones y análisis multitemporales.

Creemos en el poder de los datos para impulsar decisiones acertadas y fortalecer las cadenas de café mediante la innovación. Al generar información precisa sobre la huella de carbono en la finca, no solo facilitamos el acceso a mercados más exigentes, sino que también brindamos a los productores herramientas concretas para mejorar su sostenibilidad y rentabilidad.

Edward Moncada, análisis geoespacial, Solidaridad en Centroamérica.

Para sostener este ecosistema, profesionalizamos la asistencia técnica mediante el uso de recursos como la Academia de Carbono de Solidaridad para fortalecer la caficultura baja en carbono, al formar a técnicos locales para gestionar 15,000 hectáreas de manera sostenible. Pero el mayor salto cualitativo fue monetizar la conservación. A través de la plataforma ACORN, impulsamos un modelo de agroforestería y carbono, integrando a más de 11,600 productores al mercado voluntario de carbono. Esta iniciativa alcanzó una escala sin precedentes al distribuir capital natural bajo un modelo de financiamiento innovador, alcanzando un hito agroforestal con la siembra de más de 400,000 árboles.

Políticas y estándares de apoyo

Nuestra visión busca asegurar que ningún productor quede excluido por no poder cumplir con las nuevas normativas internacionales, políticas públicas o exigencias del mercado.

El 2025 estuvo marcado por la inminente llegada del Reglamento de la Unión Europea sobre Deforestación (EUDR), un reto ante el cual comenzamos analizando el nivel de preparación del sector café y trazando una hoja de ruta para el sector palmero hondureño. Para superar esta barrera, lanzamos una herramienta tecnológica de prechequeo EUDR para exportadores que evalúa la legalidad y la deforestación con un 92% de precisión. Asimismo, para evitar que los sistemas agroforestales tradicionales fueran confundidos con bosques deforestados (falsos positivos), desarrollamos la solución Farm2Forest Link, gracias al apoyo de la Lotería de Códigos Postales de los Países Bajos, protegiendo tanto el ecosistema como el sustento de los productores. Estas innovaciones tecnológicas fueron respaldadas con acuerdos institucionales clave, destacando la alianza para el cumplimiento del EUDR firmada con el IHCAFE en el sector cafetalero.

En definitiva, el EUDR representa una importante oportunidad para la naturaleza, el clima y las personas a partir de estimular la demanda de una producción libre de deforestación. Sin embargo, para aprovechar esta oportunidad, las empresas y los gobiernos deben invertir en una implementación de alta calidad mediante la colaboración con productores de pequeña escala.

Boukje Theeuwes, responsable de incidencia política, Solidaridad Europa.

La formalidad comercial requiere también inclusión social y seguridad jurídica. Por eso, publicamos guías para la gestión de propiedad en cadenas agrícolas y su versión específica para el cultivo de café, democratizando los trámites catastrales. Llevamos estas discusiones a espacios de alto nivel para impulsar la inclusión de las mujeres en la tenencia de la tierra. Esta equidad se traduce en éxito comercial internacional, como lo demuestra la historia de Café Brisas en Honduras. En el sector de la palma, lanzamos una guía de políticas de género y capacitamos a los productores, dejándolos listos para auditorías de palma sostenible.

Finalmente, elevamos el impacto a la gobernanza pública y la conservación de la biodiversidad. Proyectos territoriales como Paraíso Verde que avanzan hacia una agricultura baja en carbono integraron criterios de descarbonización en 13 alcaldías hondureñas. A nivel gremial, la gobernanza y acción técnica para la palma sostenible reactivó las mesas de diálogo para combatir enfermedades críticas de forma unificada. El broche de oro de nuestras alianzas a largo plazo se resume en el poder transformador de las alianzas para la conservación, donde empresas, ONGs y comunidades financian a 25 años la protección del hábitat del jaguar y la guacamaya roja en la Biosfera Maya.

Mirando al futuro

Los avances de 2025 nos trazan la ruta hacia un cambio profundo: demuestran el potencial del campo centroamericano para dejar de ser un espacio de subsistencia y convertirse en un motor de soluciones climáticas globales. Al integrar fincas rentables, servicios tecnológicos accesibles y un marco de políticas inclusivo, estamos demostrando que la sostenibilidad ambiental y la prosperidad económica van de la mano. Iniciamos la segunda mitad de la década con la certeza de que cada árbol sembrado, cada joven capacitado y cada mercado asegurado nos acerca a la meta: una Centroamérica rural más justa, resiliente y próspera para el 2030.

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