En las montañas de Ocotepeque, Honduras, con el apoyo del proyecto Pathways to Prosperity (Caminos a la Prosperidad) y en alianza con INFOP, hemos certificado a 18 jóvenes como Promotores de Abonos Ecológicos. Estos nuevos líderes están listos para transformar las prácticas agrícolas de 1,700 productores en sus comunidades, impulsando así la descarbonización del café y asegurando un futuro más próspero y sostenible para la región.
Los abonos ecológicos: Mucho más que un simple fertilizante
Los abonos ecológicos u orgánicos representan un pilar fundamental en la transición hacia una agricultura regenerativa. A diferencia de los insumos sintéticos, que proporcionan nutrientes de forma rápida pero a menudo degradan la salud del suelo a largo plazo, los abonos ecológicos trabajan con la naturaleza.
Su valor radica en su multifuncionalidad. No solo alimentan a la planta; nutren el suelo. Están compuestos por materia orgánica que mejora la estructura de la tierra, incrementando su capacidad para retener agua y nutrientes. Esto es crucial para enfrentar periodos de sequía, un desafío cada vez más frecuente debido al cambio climático.
Los beneficios clave incluyen:
- Mejora de la salud del suelo: Fomentan una rica biodiversidad microbiana. Un suelo vivo, repleto de microorganismos beneficiosos, descompone la materia orgánica de forma natural, poniendo los nutrientes a disposición de las plantas y haciéndolas más resistentes a plagas y enfermedades.
- Reducción de costos: Disminuyen, e incluso eliminan, la dependencia de agroquímicos costosos y contaminantes, lo que se traduce en un ahorro directo para el productor.
- Resiliencia climática: Crean un ecosistema equilibrado que mejora la retención de agua, protegiendo los cultivos durante las sequías, y contribuyen a un ambiente más sano para toda la comunidad.

Es crucial fortalecer el conocimiento tanto a nivel técnico como teórico a los jóvenes que serán los promotores de la agricultura ecológica en sus comunidades. Esto nos permitirá avanzar en nuestra iniciativa de lograr la descarbonización de la caficultura en Honduras, aumentando la productividad con enfoque regenerativo.
Eduardo Fuentes, oficial de caficultura sostenible.
La inversión en los jóvenes como motor de cambio
La certificación de estos 18 promotores no es un evento aislado; es una estrategia para generar un impacto multiplicador y duradero. Invertir en la capacitación de jóvenes es invertir en el corazón y el futuro de las comunidades productoras.
Estos jóvenes actúan como agentes de cambio locales, hablando el mismo lenguaje y entendiendo los desafíos específicos de sus vecinos. Su rol como promotores técnicos crea un sistema de prestación de servicios inclusivo y de proximidad, que es más efectivo y confiable que la asistencia externa esporádica. Llevan el conocimiento directamente a la finca, democratizando el acceso a técnicas avanzadas y asegurando que la transición hacia la sostenibilidad sea práctica, fácil de adoptar y económicamente viable para todos.
Al crear capacidades locales, se está construyendo una red resiliente de conocimiento que perdurará mucho más allá de la vida del proyecto, fortaleciendo toda la cadena de valor desde la base. Esta etapa la trabajaremos de la mano con Café Ventura y RGC Coffee.

Gracias al conocimiento que nos ha dado Solidaridad, hemos aprendido prácticas de agricultura ecológica. Esto nos va a ayudar a reducir costos, mejorar nuestra economía y la productividad de nuestras fincas. Así, podremos ser un ejemplo de caficultura baja en carbono.
Gerson Solorzano, productor participante del proyecto.
El vínculo directo entre la materia orgánica y la descarbonización
La descarbonización de la caficultura va más allá de simplemente reducir emisiones; se trata de capturar carbono activamente y almacenarlo donde más beneficia: en el suelo. Este proceso, conocido como secuestro de carbono, es donde los abonos ecológicos juegan un papel muy importante.
Cuando se aplica materia orgánica al suelo, se está incorporando carbono. A través de procesos biológicos, este carbono se estabiliza en forma de humus, un componente estable que puede permanecer allí durante cientos de años. Cada hectárea de café manejada con estas prácticas se convierte en un significativo sumidero de carbono.
Al adoptar los abonos ecológicos, los productores reemplazan fertilizantes sintéticos, una fuente importante de emisiones de óxido nitroso, un gas de efecto invernadero muy potente. Como próximo paso, y basándonos en el éxito de esta práctica en países como Nicaragua y Guatemala, procederemos con la capacitación en la elaboración y aplicación de biocarbón, lo que permitirá potenciar los esfuerzos de los productores, ya que al transformar residuos agrícolas en biocarbón, contamos con un poderoso aliado que no solo enriquece el suelo sino que secuestra carbono de forma aún más eficiente y duradera, lo cual permite dejar de emitir y, al mismo tiempo, capturar CO₂ de la atmósfera, mitigando así los efectos del cambio climático.
En Solidaridad, estamos convencidos de que la verdadera transformación nace de empoderar a las comunidades. Al combinar la sabiduría local con la innovación sostenible y el poder de la juventud, no solo estamos cultivando un mejor café; estamos cosechando un futuro donde la productividad y la responsabilidad ambiental son dos caras de la misma moneda.